A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco

Michel de Montaigne

Había pedido a Wendy si podía desayunar a las ocho menos cuarto en lugar de a las ocho. Tienes que coger el bus, afirmó ella.

Wendy y Philip son los propietarios de Glenarden House, la casa donde me alojaré dos noches más en Crianlarich, y que me contrató el camarero de Ben More Lodge porque solo podían ofrecerme una noche de más. Pero me he sentado a desayunar que eran casi las ocho. Demasiadas ampollas para curar y vendar, además de tener que dejar la mochila hecha porque si bien seguía en la misma casa, cambiaba de habitación.

El bus pasaba a las 8:34, y mi intención de desayuno rápido se ha desvanecido tan pronto como ha llegado un nuevo comensal al comedor. Era holandés, de unos cuarenta y cinco años, hacía la ruta en cinco días, y había quedado maravillado con el Messi del Barça – Bayer, partido y goles que aún no he visto. También había quedado bastante hecho polvo durante los kilómetros previos a Rowardennan y en los posteriores a Inversnaid. Era de palabra fácil, pero yo todavía no llevaba las botas puestas y no podía perder el autobús hacia Bridge of Orchy si quería llegar a Kingshouse.

Rio Orchy · The West Highland Way

Camino a Kingshouse

El bus iba casi lleno, pero solo yo he bajado a Bridge of Orchy, que no es ni siquiera un asentamiento, sino un hotel y cuatro o cinco Bed & Breakfast. La ruta comienza cruzando el puente del nombre, y rápidamente se adentra hacia un bosque de estos tan bonitos y trepa bien arriba. Dentro del bosque se está un kilómetro, y a partir de ahí el camino será, durante toda la jornada, al descubierto.

La cosa sigue subiendo, y hay que ver de qué manera, hasta en lo alto del Màm Carraigh, una colina de 350 metros que realmente el camino bordea pero que vale la pena hacer la ascensión extra de diez metros porque las vistas desde lo alto son espectaculares.

Aquí arriba, quién lo iba a decir, he conocido a la Luna, una perra que hacía el camino acompañada de su propietaria y la madre de esta. Me ha acompañado (la perra) todo el descenso hasta Inveroran, un hotel en cuya terraza se han apalancado el grupo de excursionistas que llevaba delante y donde terminaba la etapa del holandés del desayuno. ¿Quizás había dicho quince días y no cinco?

Pasado el hotel, la ruta planea suavemente hasta Victoria Bridge. Aprovechando que parece una zona de descanso, y la gente afloja el ritmo y charlan, he conocido dos chicas, jóvenes y alemanas, que cargaban demasiado peso. Una también tenía problemas en una rodilla, aunque eso no parecía un impedimento para llevar un buen ritmo.

Panorámica del lago Tulla desde Màm Carraig · The West Highland Way

Las moorlands

Pero el buen ritmo de la chica lesionada y la tranquilidad han durado poco: muy pronto el camino vuelve a trepar por la ladera del Blackmount, y justo por el lado de un bosque cerrado para protegerlo de los ciervos, el Blackmount Wood. El camino deja de subir una vez llegados a los 350 metros. Es la entrada a Rannoch Moor.

Un Moor es una extensión de terreno virgen, donde el hombre no ha puesto las manos. Al menos, ese es el significado más utilizado hoy en día. Escocia está rellena de Moorlands, y cada uno tiene su club de fans, lo que complica saber los límites y la extensión exactamente. Como si os digo que Rannoch Moor limita al norte con Beinn a’Chrulaiste os quedaréis igual (y yo también), mejor os cuento qué es: Rannoch Moor es una extensión brutal de la nada, laderas de montañas llenas de arroyos y torrentes en medio de un paisaje amarillento con manchas moradas.

Parece una zona seca y árida, pero probablemente en verano debe de estar todo cubierto de un verde brillantísimo: es una de las zonas más lluviosas del Reino Unido, 3000 mm anuales de media (Vielha, por ejemplo, tiene unos 900). De hecho, las montañas de alrededor, que hacen poco más de mil metros, aún están cubiertas de nieve. Realmente, la temperatura, incluso con el sol espectacular que ha hecho, no creo que haya llegado a los 10°. Aún es invierno en Rannoch Moor.

 

El West Highland Way dirección Kingshouse, en Rannoch Moor

Y Rannoch Moor

Rannoch Moor es duro, muy duro. Bueno, mejor dicho: es duro, pero puede ser peor. Los escoceses dicen que si te coge una tormenta en Rannoch Moor, te das cuenta de que el infierno puede no ser caliente.

El camino cruza la parte más oriental de Rannoch Moor durante unos 13 kilómetros. De estos, 10 son completamente expuestos al viento y a la lluvia, sin ninguna posibilidad de refugio, ni ninguna ruta de escape: si hasta Bridge of Orchy el camino transcurre siempre cercano a una carretera, a partir de allí nos alejamos completamente y no la recuperaremos hasta el final de etapa. Pero sobre todo, la sensación que transmite Rannoch Moor es de soledad, de la nada, de vacío total: no hay animales pastando, no hay pájaros volando, incluso los excursionistas enmudecen durante unas horas.

Parece que todos tenemos prisa para llegar a Kingshouse, pero la belleza del paisaje es cautivadora, única, me ha dicho el inglés con pantalones cortos clásicos y calcetines hasta la rodilla, que parecía sacado de alguna de las películas que Woody Allen ha grabado en el Reino Unido.

Llegando a Kingshouse y a Glencoe

El final de etapa es glorioso: el camino se va acercando poco a poco a Glencoe, la zona más bonita de Escocia, dicen. Fácilmente reconocible por ser un valle en forma de U casi perfecta, la ruta termina justo en la mejor distancia para poder disfrutar de una panorámica inmensa de estas montañas.

Los más previsores hoy dormirán en Kingshouse, el hotel donde finaliza la etapa. Los que no han encontrado sitio, tomarán el bus hacia Glencoe, justo en el punto donde el camino cruza la carretera. Yo me he tenido que esperar, de casualidad, solo dos minutos, para tomar el bus hacia Crianlarich, que ha llegado bien puntual, y ha interrumpido la explicación de los resultados electorales que me estaba haciendo un escocés.

Mañana penúltima etapa de solo 15 kilómetros. ¡Esto está casi hecho!

Galería fotográfica

Las fotos del camino de Bridge of Orchy a Kingshoue

La ruta, al detalle

Mapa y perfil por donde transcurre el West Highland Way entre Dryen y Rowardennan

Total distance: 18746 m
Total climbing: 1855 m
Total descent: -1724 m
Tiempo total: 05:32:23