The West Highland Way

Día 5: Crianlarich – Bridge of Orchy

– ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.
– No me importa mucho el sitio… – dijo Alicia.
– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el Gato.
– … siempre que llegue a alguna parte – añadió Alicia como explicación.
– ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el Gato- si caminas lo suficiente!

Alícia en el país de las maravillas, Lewis Carroll

En Crianlarich el tren también se queda más de la cuenta, unos 6 minutos. Tiene estación de tren y parada de autobús, como ya os he contado. Es un buen punto de partida hacia el norte, hacia las Highlands, y un buen punto de regreso hacia el sur, hacia las Lowlands. O puedes cambiar de vía e ir hacia el oeste, a Oban. Es, también, un punto de inflexión paisajística, a partir de Crianlarich el ambiente parece de alta montaña, aunque los picos apenas sobrepasan los mil metros. Y es, también, el punto medio del West Highland Way. Ha llegado el momento de volver a él.

Retomando el West Highland Way

El día se ha despertado espléndido, radiante y luminoso, y mi cuerpo también. He desayunado solo tostadas, cereales y un huevo revuelto, y me he hecho la mochila, la nueva, la pequeña, que pude comprar en la tienda del pueblo. Ha sido rápido: réflex (la cámara, no el spray), agua, bocadillo, dos plátanos, tres barritas de cereales y a correr (casi).

El bosque que os comentaba en la publicación de ayer, camino a Bridge of Orchy
El bosque que os comentaba en la publicación de ayer, camino a Bridge of Orchy

Desde Crianlarich hay dos caminos para volver al West Highland Way: el que me llevó a mí, que te deja en la estación de tren, y otro que se toma a la carretera principal, la A82. He cogido el camino que ya conocía, que tenía unas fotos pendientes para hacer de aquel bosque. Y me he sentido tan ligero, tan ágil y tan recuperado, que el primer tramo, hasta el cruce donde se reengancha el camino, con una pendiente considerable, lo he hecho con los palos en la espalda y la cámara en la mano. Recuperado ya el camino verdadero, ha seguido la ascensión y la mano ocupada.

Entre foto y foto de este fantástico bosque en el que transcurre la mitad de la ruta de hoy, he recordado que tengo que coger el bus de regreso a Bridge of Orchy a las 15:34, así que he guardado la réflex, he sacado los palos, y coincidiendo con el descenso del camino, he aumentado el ritmo considerablemente.

Hacia Tyndrum

Finalizado el descenso, y después de haber atravesado la carretera y el río Fillan, el camino transcurre por un valle lleno de rebaños pastando tranquilamente, y poco después de los restos de lo que fue la capilla de Saint Fillan, me he encontrado, de nuevo, a la pareja de alemanes. Nos habíamos visto ayer, en Crianlarich: ellos también se habían tomado un día de descanso, la rodilla de él también había dicho basta. Inicialmente querían descansar dos días, pero aquella mañana, animados por el buen tiempo, habían decidido probarlo, y de momento la rodilla respondía. Harían solo media ruta, hasta Tyndrum. Eran, pues, los últimos de los que empezamos con quien coincidía. Finalizado el camino, estarían dos días en Edinburgo, así que quién sabe … Nos hemos despedido bajo las primeras gotas de una lluvia que ha aparecido repentinamente.

Panorámica con Ben More al fondo
Panorámica con Ben More al fondo

He seguido andando a marchas forzadas y, de repente, me he encontrado en la carretera. Como he encontrado una cáscara de plátano, he seguido andando por el margen a la espera de encontrar alguna señal que me hiciera pasar la carretera, pero como no llegaba, he decidido mirar en el mapa: ¡me había equivocado! Ha tocado retroceder un trocito y reenganchar el camino, en un desvío donde, probablemente por la limitación visual de la capucha, no había visto una señal que había unos cinco metros hacia adentro y ligeramente levantada.

Hurry up!

Equivocarme me ha permitido reencontrarme con los alemanes, para sorpresa de los tres. Después de unas cuantas risas, nos hemos despedido hasta la próxima pérdida de camino. Minutos después, y como si se tratara de una india americana, plantada en medio del camino, que volvía a ser dentro del bosque y con una buena subida, una señora mayor, de pelo blanco luminoso e impermeable fucsia, disfrutaba de la vida sin hacer nada. Nos hemos intercambiado unos morning, hemos hablado del tiempo, me ha preguntado cuantos kilómetros tocaban hoy, y me ha dicho que ya me podía darse prisa si quería llegar a Bridge of Orchy a las 15:34. Le he dicho adiós, y hay respondido con un par de hurryups mientras reía bien feliz.

Bordeando los majestuosos Beinn

De Dalright a Tyndrum es un momento. Y a partir de aquí la ruta cambia completamente: se acaba el bosque, y el camino bordea dos montañas magníficas: primero Beinn Odhar y después Beinn Dorain. Durante los últimos 10 kilómetros el camino transcurre en paralelo a la carretera y a la línea de tren, si bien en el último tramo, se aleja un poco de la primera. Y el paisaje de este tramo es fantástico, lástima que solo he hecho fotos con el móvil.

Ha sido un tramo duro, una ascensión no muy brusca pero prolongada, y con 20 km en las piernas. Ha llovido e incluso ha granizado, ha hecho mucho viento, que soplaba opuesto a la protección natural de la montaña. Y, sobre todo, ha sido un tramo de extrema soledad, sin encontrarme a nadie hasta el último kilómetro, a excepción, y de vez en cuando, de algún grupito de tres o cuatro cabras.

Quien mira mal los horarios…

Cruzando la via camio de Bridge of Orchy
Cruzando la via camio de Bridge of Orchy

A las 14:45, más o menos, he aflojado el ritmo: quedaba aproximadamente un kilómetro, y tres cuartos de hora por el bus, había tiempo de sobra. He llegado a las 15:10, y cuando a las 15:40 he mirado el horario, he visto que el bus de y 34 es el de la mañana, este era a y 04. Como los buses hacen aún horario de invierno y el siguiente era pasadas las ocho, y el tren pasadas las seis, he tirado de amabilidad escocesa, sin tener que esperar nada, y he bajado con un hombre de Perth, que venía de Inverness de hacer BTT con su hermana.

Durante el trayecto ha sido fácil ver gente en el camino, aunque no eran ni las cuatro, y, si no dependían de ningún bus, todavía había sol para poder andar unas horas más. He estado mirando si veía las chaquetas azules de los alemanes, con las mochilas enfundadas en azul y verde, pero debían de haber acampado en Tyndrum.

Mañana el camino se adentra en el lado este de Rannoch Moor. Con un nombre así, mejor que coja el escudo y la espada.

La ruta

Galería fotográfica

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