The West Highland Way

Día 4: Inverarnan – Crianlarich

“Quién quiere viajar feliz, debe viajar ligero”

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Me he encontrado a Greg, que no recuerdo como se llama, marchando con sus tres compañeros, cuando yo iba a desayunar. Era el inquilino del bothy del lado. Había hecho el West Highland Way la semana pasada en bicicleta y esta lo hacía a pie, en solo cinco días. La tarde anterior estuvimos comentando la dureza del terreno de ese día, que él también había conocido a la pareja de americanos, que yo también había conocido a la pareja de alemanes, y, después de preguntarme sobre la historia de Cataluña, nos pusimos un rato con los ingleses. Había votado Yes.

De Inverarnan a Crianlarich bajo la lluvia

Ha empezado a llover, tímidamente, mientras el ferry me devolvía a la otra orilla del Loch Lomond. En los últimos minutos de convivencia con el lago, Escocia se ha mostrado tal como es: una tierra dura, fría, húmeda, inhóspita, que no da tregua. Por eso los escoceses son gente amable, cálida, simpática, cercana, dispuestos siempre a ayudarte.

Una ovejita refugiándose de la lluvia
Una ovejita refugiándose de la lluvia

La ruta de hoy de Inverarnan a Crianlarich es la más corta de todas, solo diez kilómetros, más tres que no había hecho el día anterior. Crianlarich es de alguna manera el centro espiritual del excursionismo escocés: es donde se fundó la primera asociación excursionista. Además, los Hills of Crianlarich, los tres cerros que rodean el pueblo, son cumbres que todo buen montañista debe haber hecho. Es un pueblecito muy curioso: hay un albergue, un hotel, 3 o 4 B&B, una tienda donde tienen de todo, policía, parroquia, guardería, estación de tren, parada de bus, y aseos públicos.

También está el Ben More Lodge, con un camarero y una camarera simpatiquísimos, y ​​un escocés hijo de italiano que, cuando le parece, se pone a tocar la guitarra y a cantar. Y claro, hay casas, pero quizás hay cuatro o cinco. Bueno, el hecho es que la ruta de hoy ha terminado allí.

El camino de Inverarnan a Crianlarich no tiene ningún tipo de dificultad. Pendientes suaves, camino aceptable, y distancia corta. Esto, en un día normal. Pero ha llovido hasta bien entrada la noche. Y ha hecho viento. Y la lluvia ha dejado los caminos completamente embarrados, pero de una forma insospechada: había charcos de barro de 50 o 60 metros, de aquellos donde se te queda la bota pegada. Las piedras, que el camino está lleno, resbalaban. Y el viento te tiraba el agua directamente a la cara.

El camino empieza a hacer mella

A todo ello, se ha añadido un dolor con inflamación en la rodilla izquierda, una ampolla que empieza a ser demasiado grande al pie de la misma pierna, e inflamación del tobillo a la otra. Así que lo que debía ser un camino fácil y rápido se ha acabado convirtiendo en una tortura de casi seis horas para hacer unos quince kilómetros. No me he quitado la mochila ni para hacer fotos, he hecho cuatro y solo con el móvil, no esperéis demasiada calidad.

Llegando a Crianlarich
Llegando a Crianlarich

Tampoco es de extrañar, sin embargo, que mi cuerpo haya empezado a decir basta entre Inverarnan y Crianlarich: mi preparación física, después de un año de actividad deportiva irregular y poco frecuente, consistió en lesionarme un abductor en abril después de tan solo un mes de correr una o dos veces por semana. A la poca o nula preparación, hay que añadir la terquedad de querer cargar con toda la mochila durante la ruta (unos 14 o 15 kilos).

Mientras cruzaba Glen Falloch, un paseo súper bonito alrededor del río Falloch, con sus cascadas, he decidido que mañana me cojo fiesta. Mañana descanso, tú. Que estoy aquí para disfrutar y pasarlo bien y de momento, hoy, está siendo todo lo contrario. Y cuando vuelva a andar, si vuelvo, que ya veremos, será solo con una mochila pequeña que compraré en la tienda del pueblo, si tienen.

Así que, mientras reorganizaba mentalmente el viaje, he llegado al punto donde el camino te deja escoger entre seguir hacia Tyndrum, o bien desviarte hacia Crianlarich. Con las fuerzas y los pies que me quedaban, bajo la lluvia, todo mojado y las manos heladas, he seguido hacia la derecha, en medio de un bosque … ¡¡¡Qué bosque, chavales!!!

Crianlarich, campo base a partir de ahora

Las fotos del bosque, pero, pasado mañana, que mañana voy a descansar. Como desde Crianlarich hay buena comunicación con los inicios y finales de ruta de los próximos días, he cancelado los alojamientos, excepto las dos noches en Fort William (la segunda era porque quería subir el Ben Nevis, pero creo que otro año será). He podido alargar la estancia en Ben More Lodge una noche más, y el camarero me ha buscado un B&B para las dos noches que ellos no me han podido realojar.

Mi cabaña en Ben More Lodge, el alojamiento de Crianlarich
Mi cabaña en Ben More Lodge, el alojamiento de Crianlarich

El Ben More Lodge es un B&B con un pub y un restaurante en la planta baja, unos bungalows de madera cerca de la casa, y una pequeña zona de camping más alejada. Me he pasado la tarde en el bar, probando whiskies, hablando con el camarero y la camarera, y sintiendo como tocaba el italiano-escocés.

Mientras cenaba en el mismo Ben More Lodge, se me ha sentado en la mesa un abuelo, y me ha preguntado cómo tenía la rodilla. Hemos estado hablando un buen rato, me ha explicado que había estado en Barcelona y en Lloret, y que el Camino, cuando llueve, es duro y no vale la pena. Después ha venido y me ha regalado un tubo de ibuprofeno en gel, que parece que ha hecho milagros.

Creo que podré continuar. ¡¡Gracias, Greg!!

La ruta

Galería fotográfica

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