The West Highland Way

Día 1: Milngavie – Drymen

“Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar”

Proverbio japonés

Los sábados por la mañana, Glasgow duerme. Esperando el tren de las 8:31 éramos 5 personas, tres de ellas con mochila. En el tren de las 8:20, que he dejado perder para no esprintar, han subido tres más. El tren ha salido y ha llegado puntual, y en Milngavie todos hacíamos pinta de empezar el West Highland Way.

Milngavie es lo que ellos llaman un commuter town, lo que para nosotros sería una ciudad dormitorio. La Wikipedia dice que tiene unos 12.000 habitantes, pero la sensación que hace es la de ser un pueblo de 300, con la plaza donde comienza el West Highland Way como centro neurálgico.

Ahí empieza el West Highland Way, en Milngavie
Ahí empieza el West Highland Way, en Milngavie

A las nueve de la mañana, aquel pueblo parecía estar en Fiestas. Dos gaiteros, gente haciéndose fotos, un montón de gente con la misma camiseta amarilla, gente poniéndose en medio de las fotos de los otros… A lo mejor había alguna carrera o caminata popular; supongo que el hecho de que el lunes sea festivo también ha contribuido a que mucha gente haga una parte de la ruta (o toda) comenzando hoy.

Y bueno, cuando hay mucha gente a la salida, ¿qué pasa? Que te la vas encontrando todo el día, difícil no ver a alguien en algún momento delante de ti.

Primera etapa del West Highland Way: de Milngavie a Drymen

Pero como lo importante es participar, pero sobre todo en esta entrada lo es la ruta, déjame hablar de la etapa. La de hoy ha sido de 19,5 km. La decepción que me he llevado cuando, mientras agonizaba de cansancio, he visto que no era de 15 como pensaba…

La salida de Milngavie es muy urbana, por decirlo de alguna manera, es un parque como los que puedes encontrar en Glasgow o Edimburgo, lleno de árboles, y con un camino en perfectas condiciones. Entonces, de repente, te encuentras rodeado de prados, que no cultivos. Y ya está. A veces ves vacas, a veces ovejas, que ahora hay de pequeñitas y nos han distraído mientras se perseguían, a veces alguna granja, o un B & B, pero nada que al final te hiciera parar a sacar la cámara del bolsillo (ya no digo la réflex). Incluso el camino ha sido monótono, parecía un camino asfaltado hace tiempo que han dejado a su suerte y que en un clima duro como el escocés ya solo quedan de él pequeños recuerdos.

Más bosque saliendo de Milngavie
Más bosque saliendo de Milngavie

El aliciente ha venido en las pocas veces que el camino nos ha llevado por encima una colina y hemos tenido unas vistas espectaculares: Conic Hill, Ben Lomond, e incluso el más incipiente Loch Lomond con algunas de sus Islas. También la parte que transcurre por Mugdock Wood, un country park de esos que tantos tienen, es muy bonito. Y el trocito con el lago Craigallian a la derecha, también. Quizás no es tan monótona como el cansancio me ha hecho pensar.

De todos modos, tampoco pasa nada. La guía ya lo comenta: es un día para tomar contacto con el entorno, de calentamiento. Mañana toca contacto directo con el Loch Lomond, y abandonar gradualmente las Lowlands para adentrarnos en las Highlands.

Llegando a Drymen

El día ha finalizado en Drymen, uno de estos asentamientos escoceses que pensamos que son pueblos. Y, para ser más exactos, en esta fantástica posada que es The Dreamer Inn: las habitaciones tienen todo lo que puedes necesitar (al menos la mía, no he entrado en ninguna otra!), Son nuevas y la decoración es moderna, las camareras y el camarero son muy amables, y la comida es muy bueno, el Cullen Skink, que es uno de mis platos escoceses favoritos, lo he encontrado fabuloso.

No hagáis demasiado caso del GPX: en la parte final, me he dejado el tracker pausado durante un par o tres de km …

La ruta

Galería fotográfica

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