The West Highland Way

Día 3: Rowardennan – Inverarnan

“No son las personas las que hacen viajes, sino los viajes los que hacen a las personas”

John Steinbeck

Todo albergue digno de admirar debe tener su pelirrojo trabajando. En el Rowardennan Lodge se encarga de servir la comida. Y por cada plato que ayer servía al grupito de cuatro mujeres que se convirtieron en las auténticas reinas de la fiesta, se llevaba una ovación y el cocinero varios congratulations. Después, en el salón, seguían dando conversación a todos. A los dos franceses de mi habitación, al matrimonio adulto de escoceses, e incluso a una chica holandesa, que con el pijama de cuadros escoceses rosa puesto, dejaba que sus ampollas se secaran con los calcetines medio quitados. Es de Amsterdam, le gusta viajar sola, y el verano pasado hizo el Dingle Way, en Irlanda. El próximo que haré yo, tal vez.

Hoy, de Rowardennan a Inverarnan, será un día Loch Lomond 100%, sobre todo para mí, que acabaré dos kilómetros antes, levantando una bola naranja, para venga a recogerme un ferry que me ha de llevar al otro lado de lago.

De Rowardennan a Inverarnan siguiendo la orilla del Loch Lomond

De Rowardennan a Inverarnan, con el lago Lomond a nuestra izquierda
De Rowardennan a Inverarnan, con el lago Lomond a nuestra izquierda

El camino se toma en el mismo Youth Hostel, y se manteniendo cercano al lago mientras zigzaguea en vertical ligeramente. Al cabo de unos dos kilómetros se llega a Ptarmigan Lodge, donde hay otra bifurcación del camino: la parte de abajo, más dura y con algún tramo complicado pero con grandes vistas, y la parte de arriba, monótona y más sencilla pero que transcurre por dentro del bosque y apenas nos deja ver el lago. No habría sabido qué elegir, pero como el tramo de abajo está cerrado por obras de mejora, toca hacer el de arriba. Y comienza con una buena subida.

Arriba de todo, y cojeando, me encuentro la pareja de ayer, la de las cinco millas. Hablamos un rato, donde hemos dormido, estamos lesionados … Son americanos, de Ohio, y han venido expresamente a hacer el West Highland Way. Cuando la acaben quieren ir cerca de Aberdeen a hacer otra ruta. Ella viaja a menudo a Europa y él no habla mucho. Mientras nos explicamos la vida, nos encontramos los primeros brown goats, estas cabras salvajes que tan mal huelen y que todos hemos alimentado al Farmville. Las fotos han salido movidas, así que no os las enseño.

El camino, en esta zona, está lleno de estas cabras salvajes. Pero aún está más lleno de pequeños torrentes que bajan por la montaña para entregar al lago Lomond el agua que cayó ayer. Entre torrente y torrente, tal vez solo pasan 100 metros. Es la gran distracción, esto y las cabras. El camino de la parte de abajo, por otro lado, pasa por lo que se conoce como la prisión del Rob Roy, la cueva donde supuestamente Rob Roy escondía sus prisioneros.

Siguiendo los pasos de Rob Roy

Y es que esta es la zona por donde se movía Rob Roy, del clan de los MacGregor, un ganadero convertido en bandolero que de cara se parecía mucho a Schlinder, el de la lista. No sé si hacía muy a menudo el West Highland Way o solo la etapa desde Rowardennan a Inverarnan, pero la cuestión es que caminando por los caminos que utilizaba el caudillo más famoso de los MacGregor, llegamos a Inversnaid, donde podemos contemplar unas cataratas magníficas. Es un buen lugar donde parar, comer y descansar, porque la parte que viene ahora de la etapa es la más dura.

Inversnaid Falls
Inversnaid Falls

Los siguientes cuatro kilómetros, desde Inversnaid hasta antes de Doune, son realmente agotadores. El camino es una serie de pequeños desniveles, por un sendero suficientemente estrecho que te obliga constantemente a tener que levantar las piernas más de la cuenta. Incluso hay tres o cuatro tramos donde las rocas ocultan completamente el camino, dificultando el movimiento si vas con una mochila grande cargada a la espalda. No son tramos difíciles, pero el cansancio, el peso y la humedad lo complican bastante.

El paisaje, eso sí, sigue siendo fantástico, con el lago Lomond a la izquierda y un bosque de hadas a la derecha. Mientras estaba parado haciendo fotos, me han adelantado una pareja que me llamó la atención el primer día: los dos iban cargadísimos, y con los pantalones grises y la chaqueta azul. Son alemanes, y cargan con la tienda a cuestas, aunque la noche anterior la pasaron en un albergue porque estaba todo encharcado. También cargan una réflex y también acaban haciendo el 90% de las fotos con el móvil. Esto me hace sentir menos burro de carga.

Hacia el otro lado del lago

El suplicio de camino termina justo en una playa, con fantásticas vistas hacia el sur del lago, ya que la playa dibuja una L entrando para dentro. Durante un kilómetro el camino se aleja del lago para volver brevemente antes de abandonar, definitivamente, el Loch Lomond. La ruta sigue durante tres kilómetros y medio más, pero yo tengo un bothy (un mix entre casa de hobbit y tienda india) esperándome al otro lado de lago. Con vuestro permiso, voy a levantar la bola naranja.

La ruta

Galería fotográfica

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